Relatos de Pepa: Decisiones

decisiones

Tenía que tomar una decisión, o me iba para mi casa o me iba con el a su departamento, mientras pensaba que hacer se me pasaron los minutos como horas, era ahora ya que debía decidir… y yo odio odio tomar decisiones.

Le pregunté si quería ir a bailar al segundo piso, quizás era mejor pasarlo bien un rato antes de pasar a alguna fase, ya que no habíamos pasado ninguna aún, subimos y la música estaba a todo volumen, nos dimos cuenta que era imposible conversar así que nos pusimos a bailar. De a poco fuimos agarrando confianza y sentía que su sonrisa me quería decir algo, sonreía como si estuviese mirando a la reina Isabel (claro que más joven y quizás más guapa), lo miraba a los ojos y no me intimidaba, eso era algo bueno. Decidí dejar que nos relajáramos un poco más, nos fuimos acercando y yo sentía que el mundo se iba a acabar, bailaba vuelta loca, le agarraba el pelo a David y se lo masajeaba al darme vuelta me di cuenta de lo bajo que era, en algún momento me lo había imaginado más alto, lo miraba y me daba cuenta que me gustaba su manera de vestir, casual, unos jeans con una camisa y unos zapatos. Después de tanto baile decidimos ir a buscar algo para beber, bajamos a la barra y pedimos lo de siempre, me quede sola unos minutos mientra el iba al baño, me sentía bien, no quería irme, pero ya era tarde y mañana había que trabajar.

. ¿Lista para otra pieza de baile? Me sorprende David sacándome de mis pensamientos

. La verdad es que ya es tarde y mañana debemos ir a trabajar, creo que ya es hora de partir – Vi en su cara desgana ante mi proposición, lo entiendo, se que hubiese preferido que mi propuesta fuera otra, pero creo que no es momento para andar pensando en ello.

Camine a buscar mis cosas, me doy vuelta y ¡paf! David me sorprende con un beso, unos labios que no eran los de mi ex estaban sobre los míos, unos labios que a pesar de no conocerlos, me gustaron y me hicieron por cinco segundos olvidarme de todo y de todos.

Caminamos hasta unos taxi y se despidió de mi de una manera apasionada, me subí al taxi y llegue a mi casa, ya era tarde y debía dormir en tres horas más debía levantarme a trabajar, pero en mi cabeza no había otra cosa que el y su beso, sonreía estúpidamente cuando lo recordaba, me sentí una adolescente hasta que de apoco caí en un sueño ligero.

Sonó el despertador mínimo tres veces, no me quería levantar, tenía un dolor de cabeza de los demonios y demasiado sueño, pero debía ir a trabajar, debía cumplir o si no me iban a descontar un día y eso es lo último que necesitaba. Tomé una ducha fría para despertar, me lave los dientes para no tener un aliento de carrete y partí al trabajo. La mañana por suerte fue tranquila, aunque David trabaja en mi mismo edificio no nos topamos casi nunca en el trabajo y eso era bastante favorable, pero extrañamente sentía unos pequeños nervios al pensar en que podía suceder y toparmelo.

Como no tenía mucho trabajo comencé a pensar en anoche ¿que hubiera pasado si hubiese aceptado ir con el a su departamento?, era mejor no pensar en cosas que no pasaron. Tenía ganas de hablar con David, de saber que no era un solo beso, tenía ganas de pensar en el y tener más recuerdos de el y no solo una noche. Abrí mi facebook y comencé a buscarlo, tenía varios compañeros así que más de alguno lo deberá de tener, pensé. ¡Bingo! ahí estaba con una foto de perfil donde salía con un vaso en la mano, ¡que bonito! pensé irónicamente, medite sobre si debía agregarlo o no, la idea es que no sienta que estoy desesperada, pero tenía muchas ganas de hablar con el, ¡click! agregar a amigos, ya está hecho y no hay vuelta atrás.

Después de almuerzo revise su perfil a ver si ya me había agregado como amigos y así fue, David y yo eramos amigos, lo tenía más cerca y podía hablar con el cuando quisiera, pero me daba vergüenza seguir tomando iniciativas, no quería que pensara que me dejo loca anoche con unos cuantos besos, quería que el me hablara, pero no, ya eran las 18:00 hrs y nada no me hablaba y ahí estaba conectado. Decidí hablarle, pero esta vez lo haría en forma de equivocación.

-David hola, quisiera saber cuando me puedes devolver el libro que te presté, me gustaría leerlo – Escribí haciendo como que me había equivocado de persona

-Ops!, perdón, me equivoqué de David – Puse luego para que comprendiera que era a otra persona a quien quería hablarle y no a el (aunque no fuera así)

-jajaja tranquila, no hay problema ¿como estás? – Listo! cayó pensé.

Conversamos varios minutos, por no decir horas, llegué a mi departamento y aún seguíamos conversando, era agradable esa sensación de tener con quien conversar, coquetear y pasarlo bien, hasta cita me salió.

– ¿Te gustaría ir al cine?, hay una película que quiero ir a ver – Me preguntó y yo inmediatamente salté de la alegría

– ¡Me encanta el cine! – Respondí de inmediato, me importaba un comino sonar desesperada ya solo quería divertirme.

CONTINUARA…

Relatos Pepa. Pequeñas historias de Pepa y de como enfrenta situaciones que se le presentan, acompañen a Pepa a su viaje de vida

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