(Cuento) El diario de Anabelle: Aprendiendo de los errores

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Esto es realmente increíble, una verdadera montaña rusa, hace una semana que estoy soltera y es una sensación demasiado extraña, aún me cuesta acostumbrarme al vivir sola y al tener mi propia independencia, aún cuesta hablar por mi sola y no por dos personas, es raro escuchar que suena el celular y que no sea él y sean otras personas las que me llaman.


Ayer sucedió algo extraño, no se como definirlo aún, pero durante la noche del viernes me sentia un tanto deprimida, no estaba acostumbrada a estar sola un viernes y asumo que me sentí hasta un poco desesperada. Al no saber controlar la situación comencé a pensar en mi ex, obviamente en esos momentos comienzas a pensar que la situación no era tan terrible, que quizás pudimos haber solucionado las cosas … y cuando me di cuenta de que estaba a punto de llamarlo tire el celular lejos, comencé a dar vueltas en círculos a preguntarme que estará haciendo ¿me extrañara? Porque a pesar que decidimos terminar de buena forma igual lo extraño, costumbre, no se, pero cuando me di cuenta de que estaba acurrucándome para llorar un viernes por la noche me paré, me seque las lágrimas y llame a mi mejor amiga porque esto no se podía quedar así.
Almendra mi mejor amiga me paso a buscar en su auto, directo a pasarlo bien esa noche nos propusimos no hablar de los ex, sólo el presente y el futuro son los que importan. Llegamos a un bar-discoteque que estaba muy prendido, había mucha gente y muchos chicos guapos. Nos sentamos y pedí mi trago favorito y sin darnos cuenta ya estábamos pidiendo el cuarto trago, entre risa y risa por esos momentos había olvidado todo lo sucedido durante la semana.
Cuando estábamos por irnos a Almendra le suena el celular y era uno de sus mejore amigos que la llamó para preguntarle donde estaba y que haría un after en su casa, yo salte de la emoción por lo ebria que estaba y porque quería seguir carretiando ya que esto se sentía muy bien.
Llegamos a la casa de Pablo y había mucha gente, estaban todos igual de contentos que yo, el alcohol pasaba como si fuera agua y nos quedamos conversando con Pablo durante horas. Resulto ser un chico encantador, me contó sobre su vida y esta en la misma situación que yo, se esta separando de su ex mujer. Quedamos en vernos en otra ocasión y por una extraña razón mientras escribo esto se me sale una sonrisita al recordarlo, hace años que no me sucedía algo así y esto me mantiene muy contenta, pensar en otra persona y no en mi ex me tranquiliza, saber que sin el puedo vivir y rehacer mi vida me emociona aún más, sobre todo porque me hace darme cuenta que separarnos fue lo mejor.

Al día siguiente me levanté con muchas ganas, puse una canción que escuchamos anoche en la casa de Pablo y me puse a ordenar mi nuevo departamento. Quedo todo impecable, era domingo y por lo general los domingos los pasábamos con Javier juntos viendo películas o algo por el estilo, pero esta vez estaba sólo yo en mi departamento y no era tan terrible. Cuando por fin terminaba de ordenar todo sonó mi celular ¡si era Pablo invitándome a salir! Acepte, asumo que acepte porque necesitaba comenzar a hacer otras cosas, salirme de mi rutina y conocer mejor a Pablo ¿por que no?

Fuimos al cine a ver una película, era extraño estar con otra persona en un auto, no me sentía del todo cómoda, tenía que “hacer” como que me sentía cómoda. Nos bajamos y fuimos directo a la boletería, yo dispuesta a pagar por mi entrada el me aparto y pagó todo el, por un lado mejor ya que si el esta en proceso de coqueteo está bien que el pague.

Durante la película no paso nada del otro mundo, sólo conversamos y nos reímos, pero lo “diferente” paso después, me invito a tomarnos algo ¿broma?, ¡es domingo! Pero estaba decidida a que debía quebrar mis esquemas así que acepte.
Fuimos a un bar y me empezó a contar de su vida, trabajaba en el negocio de su suegro por ende aún tenía que ver a su ex esposa, a mi la verdad es que no me pareció relevante ni me causo celos, ahí fue cuando me di cuenta que no me gustaba tanto, que sólo me llamaba la atención porque alguien que no sea mi ex estaba interesado en mi, pero nunca se dio esa química “especial”.
Mi cabeza comenzó a dar vueltas cuando me propuso ir a otro lado en vez de irme a dejar a mi casa, OTRO LADO, sabemos de que otro lado esta hablando, peor aún no se porque acepte, debe haber sido porque necesitaba de alguna forma sacarme al fantasma de mi ex y la única forma de hacerlo era consumar nuestro no amor con otra persona.
Llegamos a un motel, jamás había ido a un motel con una persona que no fuera mi pareja, estaba a punto de tener sexo casual y me sentía un tanto arrepentida, pero ya estábamos allí y no podía arrugar.
Fue un desastre, lo menos sensual de mi vida, fue muy normal y hasta fome, luego de haber terminado el me abrazo ¡porque me abrazo! Si sólo fue eso, sexo, nada más. Yo miraba al techo pensando en que esa era una situación la cual no quería volver a repetir, me sentía mal, sucia y deseaba salir corriendo e irme a mi casa, pero no podía era muy tarde y sentía que sería descortés de mi parte.
Despertó y yo nunca dormí, nos vestimos, hice como que me duche, y nos fuimos. Durante el viaje de regreso a mi casa me empezó a conversar sobre su familia, sus hermanos y de verdad no me interesaba, hacia como que le prestaba atención, pero no había caso, no había química y nada que hacer.
Nos despedimos entré a mi departamento corriendo me bañe y me fui a trabajar, lista para una nueva columna sobre lo que no debes hacer al terminar una relación.

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